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Alexander Graham Bell habla, y en 2013 se escucha su voz

30 abr 2013
17h04
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Nueve años después de realizar la primera llamada de teléfono, Alexander Graham Bell intentó otro experimento: grabó su voz en un disco de cartón cubierto de cera el 15 de abril de 1885, y le dio una firma de audio: "Oíd mi voz - Alexander Graham Bell".

El frágil disco estuvo en silencio durante 128 años como parte de la colección de primeras grabaciones de sonido del Museo Smithsonian, hasta que la imagen digital, la informática, una transcripción escrita a mano y un poco de investigación en los archivos confirmó que es la única grabación conocida de la voz de Bell.

Carlene Stephens, conservador del Museo Nacional de Historia Americana Smithsonian, vio por primera vez el disco y otros cerca de 400 artefactos de audio donados por Bell cuando llegó al museo en 1974, pero no se había atrevido a reproducirlo.

"Su carácter experimental y su condición frágil (...) los hace inadecuados para la reproducción", dijo Stephens en un correo electrónico.

"Nos dimos cuenta de que esos materiales fueron significativos en la temprana historia de la grabación de sonido, pero porque son considerados irreproductibles, los almacenamos de forma segura y esperamos el día en que la tecnología de reproducción nos permitiese conocer el contenido", escribió.

Ese día llegó en 2008, cuando Stephens se enteró de que científicos en el Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley de California habían recuperado 10 segundos de la canción popular francesa "Au Clair de la Lune" de una grabación de 1860 desde las ondas que se grabaron en un papel cubierto de hollín. Esto fue cerca de dos décadas antes de la última grabación reproductible conocida de Thomas Edison, realizada en 1888.

Si los científicas de Berkeley consiguieron obtener sonido de un papel lleno de hollín, Stephens calculó que quizás podrían descifrar esas grabaciones que habían permanecido en silencio durante décadas.

Contactó con Carl Haber en Berkeley y Peter Alyea, un especialista en conversión digital en la Biblioteca del Congreso. Ellos escogieron seis grabaciones de la colección, incluyendo la que resultó ser la del audio de Bell, e hicieron imágenes tridimensionales de ultra alta definición de ellas.

El escáner del laboratorio de Berkeley capturó gigapíxeles de información, y no solo de la altura y la anchura sino de la profundidad de las ranuras, con mediciones de menos de 100 nanómetros, 250 veces que el ancho de un cabello humano, dijo Haber en una conversación telefónica.

CURVAS PROFUNDAS

La profundidad es importante en estas grabaciones antiguas, dijo Haber, ya que gran parte de la información sobre cómo suena está almacenada en las partes más profundas de los surcos.

"No es necesariamente un surco que se mueva de lado a lado, se mueve de arriba a abajo", dijo. "Si tomas una foto normal (de dos dimensiones) de esto, no obtienes la información que necesitas".

Haber y su compañero de Berkeley Earl Cornell usaron un algoritmo para convertir esa imagen en sonido, sin tocar el delicado disco. El sistema es conocido como IRENE/3D, acrónimo para Image, Reconstruct, Erase Noise, Etc (Imagen, Reconstrucción, Borrar Ruido, Etc en inglés).

La mayor parte de la grabación es la voz con acento escocés de Bell diciendo una serie de números, y luego cifras en dólares, como "tres dólares y medio", "siete dólares y 20 centavos" y al final "3.785,56 (dólares)".

Esto sugiere que Bell estaba pensando en una máquina para el negocio de grabación, dijo Stephens.

"La grabación en sí misma es históricamente interesante e importante", escribió Stephens. "Responde preguntas sobre la persona de Bell - ¿Qué acento tenía? (era un escocés que vivió en Inglaterra, Canadá y Estados Unidos) (...) ¿Cómo pronunciaba su segundo nombre? ('Gray-hum' no 'Gram')".

El trabajo de autentificación del disco comenzó con la transcripción a mano de la grabación firmada por Bell (disponible en Internet, en inglés, en http://newsdesk.si.edu/photos/alexander-graham-bell-transcript-voice-recording).

En 2011, Patrick Feaster, un historiador de sonido y medios de la Universidad de Indiana, catalogó anotaciones en los discos y cilindros de la colección Smithsonian. Muchos estaban grabados sobre la cera y eran casi ilegibles, recordó Stephens.

"Después emparejó un disco de cera y cartón, del 15 de abril de 1885", escribió Stephens. "Cuando recuperamos el sonido de la grabación (...) el contenido coincidía con la transcripción palabra por palabra. Es una grabación de Bell hablando".

Escáneres similares se utilizan para garantizar la calidad de productos micromanufacturados como microchips o componentes ópticos y para asegurar la planitud de las pantallas planas. Los dentistas los emplean para realizar imágenes tridimensionales de las cavidades para ayudar a colocar rellenos personalizados.

El laboratorio de Berkeley ha trabajado con Smithsonian y la Librería del Congreso para obtener más información sobre las primeras grabaciones de estudio, algunas sobre papel de aluminio o incluso papel. Y aunque Haber y sus colegas saben cómo autentificar las grabaciones, no pueden hacer que todas puedan existir.

El Centro de Conservación Documental Noreste de Massachusetts está trabajando con el laboratorio de Berkeley en un servicio de cambio de formato digital para las primeras grabaciones de sonido. Podría haber unos 46 millones de ellas en Estados Unidos.

La grabación de Bell se hizo en un momento de efervescencia creativa, dijo Haber, ya que Bell, Edison y otros inventaron dispositivos para cambiar la forma en que se comunicaban los estadounidenses.

"Esos hombres estaban creando el futuro", dijo Haber.

/Por Deborah Zabarenko/

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