Cine

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12 de marzo de 2013 • 09:12 • actualizado a las 09:16

El Papa visto a través del cine y la televisión

Tanto la figura del Papa como el proceso de elección de un nuevo pontífice han sido tratados por el cine y la televisión desde las perspectivas más diversas.

  • Gonzalo Izquierdo
 

La ficción puede superar la realidad y, en ocasiones, anticiparse a ella. ‘Habemus Papam’ (Nanni Moretti, 2011) se iniciaba con la ‘fumata blanca’ que indicaba la elección de un nuevo Papa. Los fieles congregados en la Plaza de San Pedro esperaban la salida del recién nombrado pontífice que, debido a un ataque de pánico, no era capaz de asomarse a la ventana. Para superar el ‘miedo escénico’, sus consejeros buscaban la ayuda de un psicoanalista que le ayudase a superar los temores ante su recién adquirida responsabilidad.

Trailer de 'Habemus Papam'Haz clic para ver el video en Terra TV
Trailer de 'Habemus Papam'

Al final de la película, el cineasta italiano mostraba al pontífice leyendo un discurso de renuncia que se anticipaba en dos años a las palabras pronunciadas por Benedicto XVI el pasado 11 de febrero, cuando afirmó que debido a su avanzada edad, no tenía fuerzas “para ejercer adecuadamente el ministerio petrino” y que su vigor había disminuido de tal forma que debía reconocer su “incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado”.

Es, como afirma Ángel Quintana en su artículo de ‘Caimán Cuadernos de Cine’, un ejemplo de cine profético que trasciende la mera condición de espejo de la realidad. Tanto la figura del Papa como los actos relacionados con la celebración del cónclave, cuya puesta en escena contiene suficientes elementos dramáticos como para servir de inspiración a los guionistas, han sido abordados desde diferentes ángulos por el cine y la televisión.

En 1965, Carlos Reed (‘El tercer hombre’) dirigió ‘El tormento y el éxtasis’, adaptación del ‘best seller’ de Irving Stone que se centraba en la complicada relación entre Julio II (Rex Harrison) y Miguel Ángel Buonarroti (Charlton Heston) durante la elaboración de las pinturas de la Capilla Sixtina. En un primer momento, el artista rechazó el proyecto del pontífice –mecenas de pintores como Rafael- y, después de destruir parte de su obra y huir de Roma, se vio obligado a aceptar la que acabaría siendo una de las obras maestras de la historia del arte. Reed narró con brío el enfrentamiento entre Miguel Ángel y el Papa, sus diferencias artísticas y su permanente choque de temperamentos. El largometraje fue candidato a cinco Oscar y logró el David de Donatello a la mejor producción extranjera.

Lo que hay detrás del cónclave

Trailer de 'Las sandalias del pescador'Haz clic para ver el video en Terra TV
Trailer de 'Las sandalias del pescador'

Además de la cinta de Moretti, la celebración del cónclave ha sido representada en títulos como ‘Las sandalia del pescador’ (1968), ‘Conspiración en el Vaticano’ (2006) o ‘Ángeles y demonios’ (2009). La primera es uno de los filmes más populares de Michael Anderson (‘La vuelta al mundo en 80 días’), que llevó a la gran pantalla la novela homónima de Morris West, autor especializado en tratar la influencia de la Iglesia católica en la política internacional. Anticipándose en más de una década a la elección de Karol Wojtyła, West contó en ‘Las sandalias del pescador’ el proceso que lleva a Kiril Lakota (Anthony Quinn), un ignoto obispo ucraniano, a ser nombrado Papa.

Después de abandonar la cárcel soviética en la que cumplía condena, el protagonista es enviado al Vaticano como asesor y nombrado cardenal por Pío XIII (John Gielgud). Tras la muerte repentina del Papa, se celebra un cónclave en el que Kiril es elegido después de que los dos papables no obtengan los votos necesarios. El nuevo pontífice deberá mediar entre la URSS y China ante la amenaza de un conflicto nuclear que se resolverá  con el anuncio por parte de Cirilo I de la enajenación de todos los bienes materiales de la Iglesia con el objetivo de paliar la hambruna del pueblo chino.

Años después, Anderson contó con Liv Ullmann para dar vida a la Papisa Juana en el filme homónimo de 1972, en el que narraba la leyenda de una mujer que supuestamente ejerció este cargo ocultando su verdadera condición. Algunas fuentes fechan el pontificado de la papisa entre 855 y 857 y otras entre 872 y 882. Esta historia fue revisada en 2009 por el realizador alemán Sönke Wortmann, que adaptó la novela homónima de Donna Woolfolk Cross.

Jeremy Iron en 'Los Borgia'
Foto: Showtime

En 1458 tuvo lugar el cónclave del que saldría el sucesor de Calixto III, el primer Papa de la casa de los Borgia. ‘Conspiración en el Vaticano’ (Christoph Schrewe, 2006) desgrana lo sucedido en la trastienda de este proceso, las intrigas y luchas por el poder que desembocarían en la proclamación de Pio II como nuevo pontífice. Uno de los personajes más interesantes de la película es el joven Rodrigo de Borja, sobrino de Calixto III que llegaría a ser Papa bajo el nombre de Alejandro VI.

En torno a esta figura despótica e intrigante, que llegó al papado en 1492, giraba la película de Antonio Hernández ‘Los Borgia’ (2006), protagonizada por Lluís Homar, Sergio Peris Mencheta, Eloy Azorín, María Valverde y Paz Vega, entre otros, y la serie homónima de Showtime. En la pequeña pantalla, Jeremy Irons es el encargado de interpretar a Alejandro VI en una producción que incide en los aspectos más sangrientos y sexuales de la historia.

Un tercer cónclave cinematográfico es el ofrecido por Ron Howard en ‘Ángeles y demonios’ (2009), adaptación del ‘best seller’ de Dan Brown en el que Tom Hanks volvió a dar vida al experto en simbología Robert Langdon. El filme comienza con la muerte del Papa y la celebración del rito por el cual el Colegio Cardenalicio elige al Santo Padre. El protagonista deberá enfrentarse a los Illuminati, hermandad secreta que ha secuestrado a los papables y amenaza con matar un cardenal cada hora antes de hacer explotar una bomba en el Vaticano.

Luces y sombras de los Papas contemporáneos

El polémico papado de Pio XII es el contexto en el que transcurren tres películas muy diferentes entre sí, el lujoso telefilme ‘Escarlata y negro’ (Jerry London, 1983),  ‘Amén’ (2002) de Costa-Gavras y la producción televisiva ‘Pío XII, bajo el celo de Roma’ (2010).

La primera se basa en la historia real del padre Hugh O'Flaherty, sacerdote irlandés perteneciente al Santo Oficio del Vaticano que salvó la vida de 6.500 personas, en su mayor parte judías, durante la II Guerra Mundial. El filme muestra la cara más amable de Pío XII (John Gielgud), incidiendo en sus esfuerzos por ayudar al protagonista.

La segunda es la adaptación de la obra teatral ‘El vicario’ de Rolf Hochhuth, que le sirve al responsable de ‘Z’ (1962) y ‘Missing’ (1982) para cuestionar la actitud de la Santa Sede ante el exterminio de los judíos en Europa. Aunque Gavras muestra a miembros de la jerarquía católica que se enfrentaron a Hitler (el obispo Clemens Ausgust, por ejemplo), su interés reside en subrayar la pasividad del Vaticano ante las peticiones de condena procedentes de las potencias aliadas y el silencio de Pío XII ante el genocidio.

La hipótesis que sostiene que Juan Pablo I fue asesinado está en la base de una de las tramas expuestas por Francis Ford Coppola en ‘El Padrino III’, en la que se muestra cómo el Papa muere después de tomar una taza de té envenenado.

La televisión se ha encargado de contar con tono hagiográfico las vidas de algunos de los pontífices más importantes del siglo XX. Es el caso de la miniserie ‘El Papa bueno’, en la que Bob Hoskins interpretaba a Juan XXIII, ‘El Papa Juan Pablo II’ (2005), donde John Voight daba vida al pontífice, o la italiana ‘Karol – El hombre que se convirtió en Papa’ (2005-2006).

‘The Vatican’, la serie de Showtime creada por Paul Attanasio (‘House’) y cuyo episodio piloto será dirigido por Ridley Scott, seguro que ofrece una perspectiva bien distinta del funcionamiento de una institución cuyo hermetismo sigue fascinando a todo tipo de públicos.

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