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Los mejores thrillers psicológicos | Blog: Es cine mamá... - Cine - Terra España
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Es cine mamá...

Los mejores thrillers psicológicos

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Algunos sectores de la cinefilia han encendido la alarma: ¿está próxima la extinción de los thrillers psicológicos? En una época en la que el séptimo arte parece dominado por las piruetas del cine de acción y las virguerías visuales del 3D, ¿queda lugar para el misterio surgido del interior de la mente humana? Y es que, en el thriller psicológico, la fuerza física juega un papel secundario en detrimento de la inteligencia y la fortaleza mental. De hecho, los protagonistas de estas películas deben batallar contra sus oponentes o contra sí mismos utilizando su psique como principal arma arrojadiza. De ese juego de voluntades es de donde surge el suspense, esa materia prima esencial del cine que hoy en día parece desvirtuada por la avalancha de efectos especiales y otras formas de pirotecnia visual. Como recordatorio de que otro tipo de cine es posible, os presentamos, de la mano de la web DailyTop10, una lista con 10 de los grandes thrillers psicológicos de la historia. ¿Cuál es vuestro favorito?

10. El truco final (El prestigio) (2006). Para muchos, Christopher Nolan (El caballero oscuro) es el último miembro de la estirpe de grandes maestros del thriller psicológico. Un cineasta que ha sabido adaptar las viejas normas del género al universo sin límites del audiovisual contemporáneo. Con este propósito, han surgido películas como El truco final, en la que dos maestros del ilusionismo (Hugh Jackman y Christian Bale) batallan por imponer su talento e ingenio. La propuesta no carece de ambición: poner en pantalla la lucha entre la realidad y la ilusión, disolviendo sus límites hasta hacerlos imperceptibles.  

9. De entre los muertos (Vertigo) (1958). Sin más dilación, acudimos al origen de todo, a las enseñanzas del gran maestro del thriller psicológico. Nos referimos, claro está, a Alfred Hitchcock. En esta odisea de pasión, obsesión y traición, un detective de San Francisco (inmenso James Setwart) cae preso del magnetismo de la esposa de un antiguo amigo (Kim Novak), a la que se le ha contratado para que persiga. Convertida en un enfermizo juego de deseo, miedo y frustración, la película nos acerca a los límites de la cordura, que entra en crisis cuando la realidad se empeña en hacernos ver fantasmas de otro tiempo.

8. Cisne negro (2010). En realidad, puede que Nolan no sea el único cineasta actual que todavía muestra un ápice de fe en el valor del suspense y la psicología. Darren Aronofsky también ha demostrado que sabe moverse con agilidad entre los pliegues de la psicología más enfermiza y atormentada. La dualidad moral del ser humano, su división entre el bien y el mal, se convierte en el eje vertebrador de este thriller en el que una bailarina (interpretada por la oscarizada Natalie Portman) cae víctima de un trastorno de doble personalidad. Atrapada por alucinaciones e inseguridades, Portman pone en escena una perturbadora y salvaje lucha contra sí misma. Aterrador.

7. La ventana indiscreta (1954). Alfred Hitchcock, capítulo 2. Como en el anterior caso, con James Stewart como protagonista, aunque aquí postrado en una silla de ruedas, desde la que sacia su sed de voyeur mirando por la ventana más famosa de la historia del cine. Todo parece ir bien. El pasatiempo de Stewart parece inofensivo… hasta que, como es norma en el universo de Hitchcock, el crimen hace aparición en el seno de la existencia más cotidiana y común. ¿Quién dijo que la mirada no es un arma de doble filo? Y qué decir de una cámara de fotos… ¿podría la luz de un flash salvarte la vida?

6. Instinto básico (1992). En su momento, este estupendo thriller dirigido por el holandés Paul Verhoeven fue apreciado (o más bien despreciado) únicamente por el alto voltaje de las escenas sexuales entre Michael Douglas y Sharon Stone. El alarmismo de las denuncias contra la supuesta homofobia del filme, cegaron a gran parte del público, que no pudo apreciar el suculento juego psicológico de engaños y dominación que funciona como motor del filme. De hecho, no sería descabellado apuntar que el personaje de Sharon Stone es una de las grandes femmes fatales de los noventa. Y qué decir de los míticos cruces de piernas. 

5. Extraños en un tren (1951). ¿Y si un extraño te propusiera un “intercambio de asesinatos”? La posibilidad de liberarte de tu peor enemigo a cambio de tener que asesinar a un desconocido. En el futuro, la promesa de la libertad y la impunidad ante la justicia. El sueño del crimen perfecto. Ese es el plan del maquiavélico Bruno Anthony (Robert Walker), un ricachón aburrido y traumatizado por una conflictiva relación paterno-filial al que se le ocurre un pasatiempo muy criminal. En el otro lado de la ecuación, el inocente Farley Granger sufrirá la persecución de un psicópata tan cruel como elegante.  El mal también puede esconderse detrás de la sonrisa más encantadora.

4. Memento (2000). Volvemos con el bueno de Christopher Nolan, un tipo cuya ambición parece no tener límite. Cuando todavía no era un cineasta popular y respetado, el joven Nolan se lanzó a realizar el más difícil todavía: un thriller psicológico contado al revés y protagonizado por un hombre (Guy Pierce) incapaz de generar nuevos recuerdos, por lo tanto, sumido en un océano de amnesia.  ¿Cómo plantear una investigación criminal en estas condiciones? ¿Cómo orientar al espectador dentro de este caos temporal e identitario? Ahí está la maestría del milimétrico guión de Nolan, el último gran prestidigitador de Hollywood.

3. Psicosis (1960). Puestos a hablar de viajes al corazón de la demencia, ¿por qué no rastrear el thriller con psicópata más popular de la historia del cine? Norman Bates (Anthony Perkins) es uno de los reyes indiscutibles de la demencia fílmica. Un hombre asediado por los traumas familiares y por deseos sexuales reprimidos. El horror hecho piscología y retratado por el más grande, Alfred Hitchcock, en su ¡cuarta! aparición en la lista.

2. El resplandor (1980). Como siempre que hablamos de géneros cinematográficos, hay que tener en cuenta las impurezas de rigor. En este caso, el thriller psicológico se encuentra muchas veces solapado por el cine de terror. Este es un buen ejemplo de ello. El resplandor, la adaptación de la novela de Stephen King dirigida por el gran Stanley Kubrick, es una de las películas más angustiantes y perturbadoras de la historia. Hay pocas cosas más inquietantes que observar a un hombre común perder la cordura de forma gradual e imparable. En el sutil realismo de la propuesta se esconde su fuerza. ¿Quién no se volvería loco después de un encierro de meses en un gigantesco hotel abandonado y preso de un funesto bloqueo creativo?

1. El silencio de los corderos (1991). Cuando parecía que se había dicho todo sobre los asesinos psicópatas, llegó el bueno de Hannibal Lecter. Encarnado por Anthony Hopkins, encarado por Jodie Foster (en la piel de la agente Starling) y dirigido por Jonathan Demme, Lecter aportó nuevas dosis de fiereza, magnetismo y autocontrol a la figura del serial killer, aquí reconvertido en demente caníbal. La fuerza de los thrillers psicológicos puede medirse por el impacto popular de sus tramas y personajes, y en este sentido existen pocos personajes tan icónicos como el terrorífico Hanibal Lecter.

Manuel Murillo Yánez Manuel Murillo Yánez

Manuel Murillo Yánez

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