inclusão de arquivo javascript

Las nuevas reinas de la comedia americana | Blog: Es cine mamá... - Cine - Terra España
Las nuevas reinas de la comedia americana | Blog: Es cine mamá... - Cine - Terra España

Es cine mamá...

Las nuevas reinas de la comedia americana

0 Comentario

El estreno de Por la cara nos permite echarle el ojo a uno de los talentos emergentes de la comedia americana. Se trata de Melissa McCarthy, una fuerza de la naturaleza nacida para incendiar la gran pantalla con su humor físico. Con su oronda figura y su fulgurante desparpajo, esta mujer –a la que muchos descubrimos gracias a su papel de amiga salvaje en La boda de mi mejor amiga– ha conquistado una parcela humorística que, hasta hace poco, parecía reservada para el sexo masculino. Viendo a McCarthy exprimir su físico en pos de un humor grueso y desbocado, resulta difícil no pensar en gente como John Belushi (el legendario Blues Brother), Chris Farley o, en una versión más delgada, en Jim Carrey o Jerry Lewis. En cierta medida, el ascenso de McCarthy viene a consolidar una cierta democratización del humor yanqui.

Para concretar un poco, vale la pena observar con un poco de detenimiento el trabajo de McCarthy en Por la cara, donde da vida a Diana, una mujer que ha decidido vivir a lo grande a las afueras de Miami a costa de los ingresos de un pobre tipo llamado Sandy (Jason Bateman), a quién le ha “robado” la identidad. Exprimiendo el crédito de Sandy, el personaje de la McCarthy se dedica a dar rienda suelta a su condición de reina de las compras. Sin embargo, harto del timo Sandy cruzará toda Norteamérica para plantarle cara a la mujer que está dilapidando sus ahorros. Un delirante cara a cara que deparará emociones fuertes y caos por doquier. En resumen, un argumento idóneo para el lucimiento de Bateman y McCarthy: el primero en su rol habitual de “hombre común” (que se enfrenta estoicamente a la injusticia) y la segunda en su vertiente más chabacana y pordiosera.

 

 

En el fondo, como apuntábamos, el ascenso de McCarthy a la primera línea de la comedia americana es un síntoma claro de una cierta renovación en el papel de la mujer en el contexto de este gran género fílmico. Si analizamos el cine (y la televisión) de los últimos años veremos que hay un importante grupo de actrices que han removido los cimientos de la “comedia femenina”. La clave está quizás en la renuncia a seguir siendo la comparsa de un protagonista masculino. Incluso las grandes reinas de la comedia clásica, de Katharine Hepburn a Doris Day, pasando por Miriam Hopkins o Shirley McClaine, casi siempre brillaban en compañía de un hombre, fuese Cary Grant, Jack Lemon o Dean Martin. Hoy, las mujeres que nos hacen reír no requieren de ese soporte masculino. El ejemplo más contundente lo encontramos, seguramente, en la figura de Tina Fey, que no contenta con convertirse en la primera mujer en ocupar el puesto de “jefa de guionistas” del programa Saturday Night Live, terminó pariendo una de las series más exitosas de los últimos años: 30 Rock, conocida entre nosotros como Rockefeller Plaza. Puede que Fey todavía no haya encontrado su lugar en el panorama fílmico –Una noche loca, en la que unía fuerzas con Steve Carell, no acabo de funcionar–, pero su peso en el mundo del entertainment yanqui es difícil de acotar.

En la línea marcada por Fey, encontramos a Lena Dunham, la joven chica prodigio de la comedia americana actual. Con su serie Girls y sus películas Tiny Furniture y Creative nonfiction, Dunham se ha establecido como una voz singular dentro del género, reclamando su derecho a conquistar los territorios explorados anteriormente por gente como Woody Allen, Jerry Seinfeld o Louis C.K.: básicamente, el retrato desinhibido y narcisista de un mundo propio cargado de neurosis (en este caso, las angustias propias de la juventud urbana actual). Mucho se ha hablado de la tendencia de Dunham a aparecer semi-desnuda en muchos de los capítulos de Girls, una disposición al exhibicionismo que también encontramos en otros baluartes de la comedia femenina actual. Ahí está por ejemplo la muy reivindicable Anna Faris, que aunque últimamente parece un poco apagada, nos regaló en su momento una fresca reinvención del arquetipo de la rubia tontita, reconvertida en exuberante arma de derribo de las convenciones sociales en películas como Una conejita en el campus o Smiley Face.

Y siguiendo la estela de Faris y McCarthy, encontramos otra figura emergente del panorama cómico-femenino yanqui: se trata de la joven Rebel Wilson, que en las recientes Despedida de soltera y Dando la nota ha demostrado poseer una notable disposición a jugar, en clave cómica, con su gruesa figura. En fin, más humor físico: una vertiente de lo cómico que fue la cuna en la que creció la gran Kristen Wiig, para nosotros la más talentosa de esta nueva generación de comediantes. Después de reinar durante varias temporadas en el programa de humor en directo Saturday Night Live, Wiig fue descubierta por el gran público gracias a su papel protagonista en La boda de mi mejor amiga, ese canto a la fraternidad femenina en el que Wiig demostró que tras sus arrebatos físicos existía un resonante trasfondo de melancolía. En la misma película, además de Wiig y McCarthy, también brillaron con luz propia Maya Rudolph (otra alumna aventajada del Saturday Night Live) y, sobre todo, Rose Byrne (Daños y perjuicios, Señales del futuro), miembro del club de las actores y actrices dramáticos que, súbitamente, nos revelan una cara cómica que desconocíamos.

Así, vemos cómo a través de la conquista de lo físico y del compadreo femenino, las chicas han reclamado nuevos espacios cómicos. Sin embargo, no podemos olvidar que siguen habiendo espacios más tradicionales en los que las reinas de la comedia ocupan sus antiguos roles. Ahí tenemos, por ejemplo, a una actriz como Katherine Heigl, que sigue protagonizando comedias clónicas en las que las viejas reglas de la guerra de sexos siguen plenamente vigentes. Poco importa que el título de la película sea La cruda realidad, Killers o La cazarrecompensas, el esquema es el mismo: chica que se topa de bruces con un guapito que, en un principio, le hace la vida imposible, pero que luego la acaba conquistando. Y luego tenemos a una actriz como la siempre brillante Emma Stone, capaz de replicar viejos roles (de la espabilada heroína de teen movie a la payasa de buen corazón) dotándolos de una energía renovada: sus papeles protagonistas en Rumores y mentiras o sus secundarias de Bienvenidos a Zombieland o Crazy, Stupid, Love, demuestran que se puede ser clásica y moderna al mismo tiempo.

Manuel Murillo Yánez Manuel Murillo Yánez

Manuel Murillo Yánez

Reportajes y artículos relacionados con la actualidad, curiosidades, estrenos o cualquier cosa referente a temas estrictamente cinematrográfica terracine.



comparte y suscríbete al blog




Sorry, your browser does not handle frames!<a href="http://www.terra.com.br/"> terra </a>

 
 
Leia também X El invierno olímpico según el cine