inclusão de arquivo javascript

Los mejores gazapos del cine “indie” | Blog: Es cine mamá... - Cine - Terra España
Los mejores gazapos del cine “indie”  | Blog: Es cine mamá... - Cine - Terra España

Es cine mamá...

Los mejores gazapos del cine “indie”

0 Comentario

Aunque lo que más no gusta del juego de los “gazapos” es poner un poco en ridículo a la todopoderosa maquinaria de Hollywood, la verdad es que ningún tipo de cine (de ningún lugar del mundo) se escapa de caer en los errores más garrafales. Para demostrarlo, en el post de hoy hemos decidido poner nuestra incordiosa lupa sobre el conocido como cine “indie”, ese cine americano que, sobre todo en la década de los 90, intentó apartarse de las coordenadas de la industria y expresarse con más libertad y complejidad. Pues bien, a continuación descubriréis que por mucho talento que tuvieran los Tarantino, Singer, Nolan y compañía, ninguno de ellos fue ajeno alas “erratas cinematográficas”. Y así, sin más dilación, os dejamos, de la mano de las webs Moviefone y MovieMistakes.com, con los mejores gazapos del cine “indie”.

Reservoir Dogs (1992). Arrancamos fuerte con uno de los grandes clásicos modernos de los 90. Con Reservoir Dogs, Tarantino puso patas arriba el “indie” con su batidora cinéfila en la que cabían referencias del cine clásico americano, el spaghetti western y la modernidad europea. En la escena climática del film –un westerniano tiroteo a tres bandas–, mientras Lawrence Tierney, Chris Penn y Harvey Keitel desenfundan sus pistolas, podemos ver tumbado en el suelo, a la derecha, al pobre Sr. Naranja (Tim Roth) desangrándose en el suelo. El gazapo está ahí, en el charco de sangre, que va cambiando de tamaño de un plano al siguiente. Quizás Tarantino estaba haciendo pruebas para los espectaculares baños de sangre que pondría en escena en la saga de Kill Bill.

Memento (2000). El cine americano entró en el nuevo milenio de la mano de uno de los films más laberínticos que se recuerdan, una película de culto que se presta a múltiples visionados. Y quizás fue por eso que muchos fans no tardaron en percatarse de un gazapo tan sutil como elocuente. Si recordáis la trama, Lenny (Guy Pierce), el tipo incapaz de generar nuevos recuerdos, lleva siempre encima una foto polaroid de Natalie (Carrie-Anne Moss) para recordarla. En la fotografía, la cortina aparece cerrada y se puede ver un espejo a la izquierda de Natalie. Sin embargo, cuando la película pone en escena el momento de la instantánea, la cortina está abierta y no hay espejo. No es de extrañar que los propios miembros del rodaje terminaran perdidos en el océano de espejismos del film.

Pulp Fiction (1994). Volvemos con Tarantino para rememorar otro momento mítico de los 90 –nos ponemos nostálgicos al recordarlo–. Se trata de la escena en a que Vincent (John Tarvolta) tiene que inyectarle a Mia (Uma Thurman) una inyección de adrenalina directa al corazón. Siguiendo el manual de instrucciones de la jeringa, Vincent marca el punto de inyección con un grueso rotulador rojo. Sin embargo, cuando Mia pega un brinco tras la estocada, advertimos que la marca de rotulados ha desaparecido.

Napoleon Dynamite (2004). Una de las figuras más singulares del “indie” de principios del siglo XX es Jared Hess, autor de comedias empanadas en las que los personajes, tipos marginales, sueñan con una grandeza imposible. Dentro de este contexto, Napoleon Dynamite es su obra cumbre. Y, en este caso, tratándose de un director tan manierista y detallista, resulta extraño cazarle un gazapo tan claro: en la escena en la que Napoleon y su compadre Pedro (Efrén Ramirez) están sentados en la cafetería del instituto, en un plano vemos que pedro tiene un brazo debajo de la mesa. En el siguiente plano, ambos brazos están sobre la mesa. Un fallo clásico de continuidad.

Juno (2007). He aquí otro hito indiscutible del “indie” más reciente. Gracias a el ingenio y los mohines de Ellen Page, muchos volvieron a creer que la comedia “indie” era posible (otros no lo tenemos tan claro). En cualquier caso, lo que nos interesa aquí es el gazapo, que resulta bien visible en este plano en el que Juno mira una revista de anuncios. En las enormes gafas de sol que luce la protagonista se puede divisar claramente un micrófono. ¡Pillada!

21 Gramos (2003). De partida, parece impensable poder echarse unas risas a propósito de esta película de Alejandro González Iñárritu (o de cualquier película de Iñárritu, el rey del melodrama). Sin embargo, todo es posible gracias a la magia de los gazapos, incluso bromear a propósito de la escena en la que Paul (un Sean Penn bastante pasado de vueltas) le dispara en tres ocasiones al atormentado Jack (Benicio del Toro). Ya en el suelo, si nos fijamos, podemos advertir que en la oreja de Jack hay un micrófono. Cuál sería la función exacta del micrófono es un misterio. Quizás a Del Toro le gusta escuchar música mientras rueda, aunque lo más probable es que lo necesitase para recibir alguna instrucción.

Antes del atardecer (2004). Como en el caso de Napoleón Dynamite, estamos ante otro clásico fallo de continuidad (o “raccord”, como se define según el léxico técnico fílmico). Aquí, sin embargo, el gazapo está más justificado dado que Antes del atardecer está construida a partir de largos (y en ocasiones intricados) planos secuencia. Se trata de una escena en la que Jesse (Ethan Hawke) y Celine (Julie Delpy) están sentados en el banco de un parque. En un plano, vemos que él tiene el hombro colocado por detrás del cuello de ella, mientras que en la siguiente toma, Jesse tiene el brazo sobre su pierna.

Sospechosos habituales (1995). Empezamos con un clásico moderno y terminamos con otro: el segundo y mejor largometraje del bueno de Bryan Singer, que más adelante filmaría las mejores entregas de la saga de X-Men y el peor Superman de la historia. En cuanto al gazapo de Sospechosos habituales –un intricado y fascinante thriller criminal–, ocurre en la escena del asalto al coche de policía, cuando el equipo de ladrones revienta el parabrisas delantero del vehículo con un martillo gigante. En el primer plano del impacto (desde el exterior del coche), vemos que el parabrisas recibe el golpe en el centro de su superficie. Sin embargo, en el plano siguiente (desde el interior) vemos que el impacto aparece desplazado hacia la izquierda, delante del conductor del coche.

Manuel Murillo Yánez Manuel Murillo Yánez

Manuel Murillo Yánez

Reportajes y artículos relacionados con la actualidad, curiosidades, estrenos o cualquier cosa referente a temas estrictamente cinematrográfica terracine.



comparte y suscríbete al blog




Sorry, your browser does not handle frames!<a href="http://www.terra.com.br/"> terra </a>

 
 
Leia também X El invierno olímpico según el cine