Cine

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15 de abril de 2013 • 15:13 • actualizado a las 16:00

La historia de una sonrisa, Claudia Cardinale cumple 75 años

La actriz italiana trabajó para las claquetas de los directores más importantes que aparecen en las páginas de cualquier manual de Historia del Cine.

La historia de una sonrisa, Claudia Cardinale cumple 75 años
Foto: Agencia EFE
 

Actriz de reconocido prestigio internacional, mito erótico para su generación, diva de directores de la talla de Visconti o Fellini y con la naturalidad y la sonrisa por bandera, Claudia Cardinale sopló hoy 75 velas cargadas de celuloide y actividad profesional.

Nacida en Túnez, de padres oriundos de la isla de Sicilia, Claudia Cardinale, al igual que otras jóvenes de la época como Sofía Loren o Gina Lollobrigida, apareció por primera vez en el celuloide en aquellos años en blanco y negro en los que el talento audiovisual, la creatividad y el cine italianos gozaban de su propia edad dorada.

Una preciosa chica norteafricana, de ascendencia italiana, con voz grave a la que había que doblar al italiano en sus películas porque, al haber nacido en el protectorado francés de Túnez en 1938, Cardinale hablaba francés, árabe y el dialecto de sus padres emigrantes, el siciliano.

Desde su bautizo cinematográfico a la edad de 20 años con el largometraje "Los ignorantes de siempre" ("I soliti ignoti") del cineasta Mario Moricelli de 1958, la carrera de Cardinale no hizo más que crecer, impulsada por su belleza mediterránea y por su talento y por la gracia, la fascinación y el magnetismo que desprendía.

Su consagración llega en la década posterior, la de 1960, cuando Claudia Cardinale, nombre artístico de Claude Joséphine Rose Cardinale, se pone delante de las cámaras de dos de los grandes directores de la historia cinematográfica italiana: Luchino Visconti en "El Gatopardo" y Federico Fellini en "8 1/2".

Desde esta consagración, la actriz italiana trabajó para las claquetas de los directores más importantes que aparecen en las páginas de cualquier manual de Historia del Cine.

Desde Visconti o Fellini, pasando por el "spaghetti-western" de Sergio Leone, Bolognini, Richard Brooks o Pasquale Squitieri, su marido, con el que tuvo dos hijos, Patrizio y Claudia. Y así, hasta completar las casi 120 películas que conforman su larguísima filmografía.

La versión más actual de esta diva italiana tiene sello español, el sello de la claqueta de Fernando Trueba quien apostó por la italiana para casar a su protagonista -"su artista"- en su última película, con la que lograría la Concha de Plata al mejor director en el Festival internacional de Cine de San Sebastián: "El artista y la modelo".

Un tópico recurrente a la hora de hablar de Italia y de los italianos es la fortaleza y el respeto que infunden sus mujeres, la "mamma", toda una institución.

Cardinale es el ejemplo de ese tópico machacón, una mujer fuerte, con una marcada personalidad que ha encarnado papeles de féminas con espíritu combativo, siempre a la búsqueda de la independencia y que la ha llevado, con el paso de los años, a impulsar la defensa de los derechos de la mujer o a convertirse en Embajadora de la Unesco.

Los tres cuartos de siglo no detienen a una actriz incansable, que continúa en activo y que hoy soplará las velas en su ciudad de residencia, París, para recordar una vida cuajada de premios, escenas, focos, cortes y "!Acción!".

Por Gonzalo Sánchez

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