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18 de diciembre de 2009 • 18:10

Tierra, trágame

Un año más, los famosos han vuelto a sorprendernos al ser inmortalizados en las situaciones más embarazosas. Hurgarse en la nariz o sentarse con una minifalda más corta de lo habitual puede crear más de un disgusto a nuestras estrellas

 

Las celebrities tienen que andarse con mucho ojo cuando realizan gestos o actividades que, a primera vista, resultan de lo más cotidianas e ‘inofensivas’.

Pero nada más lejos de la realidad puesto que, como demuestran estas imágenes, por mucho que se encuentren en el firmamento, las estrellas cometen los mismos errores que el común de los mortales. Un año más, los famosos nacionales e internacionales han sido ‘pillados in fraganti’ mostrando su faceta menos glamourosa.

Y si no que se lo pregunten a la infinidad de famosas que, al entrar o bajar de su vehículo este año, han dejado al descubierto su ropa interior puesto que, a la puerta del restaurante de moda, había un grupo de aguerridos paparazzi dispuestos a mostrar la parte más oculta de sus vestimentas. Este ha sido el caso de Kate Moss, muy acostumbrada a enseñar sus braguitas a los fotógrafos, o de Madonna, a quien una falda demasiado ajustada la jugó una mala pasada al descender de un coche.

De enseñar sus intimidades tampoco se ha librado la realeza. ¿Qué habrá pensado la reina Isabel II después de ver a su nieta Eugenia cómo enseñaba a todo el personal de Sotogrande sus coloridas braguitas? O ¿Cómo le habrá sentado a la empresaria Alicia Koplowitch ver cómo media España conocía el color de sus braguitas al sentarse de cualquier manera en un acto solidario? Suponemos que, ni a una ni a otra, estas imágenes le habrán hecho ninguna gracia, aunque a buen seguro que la próxima vez piensan dos veces qué llevar al siguiente ‘sarao’.

Comer en público o levantar el brazo en público también se está convirtiendo en un deporte de alto riesgo, porque las caras con las que muchas de las bellas e impecables actrices y presentadoras han sido fotografiadas son, también, para entonar al unísono el más sonoro y convincente argggg!. En este grupo podríamos incluir a la mismísima Penélope Cruz, quien en el reciente estreno de Nine en Los Angeles dejó al descubierto uno antiestético ygrueso vello en la axila.

Las transparencias también nos han dejado imágenes para el olvido. Bibiana Fernández, que está estupenda a sus 55 años, confundió tener un pecho de escaparate con el decoro que exige asistir a un acto público en el que había invitados de todo tipo. Así, la presentadora y actriz se presentó a un photocall con una camisa tan transparente que se podía adivinar el lugar donde descansaban sus también casi perfectos pezones.

Pero las que, sin duda, se llevan la palma son en las que sus protagonistas aparecen con el dedo ‘trabajando’ dentro de la nariz. Célebre fue en su día la de Jaime Martínez de Irujo, aunque este año tampoco se han quedado cortas las que los paparazzi han obtenido del duque de Huéscar con el índice en una de sus aristócratas fosas nasales o la de la bellísima Bar Refaeli quien, aunque de forma algo más discreta, también ha sido inmortalizada hurgándose la nariz.

Pero si hay alguien a quien le hubiera encantado entonar este ‘tierra trágame’ es a la modelo Lilly Donaldson, a quien sentada con otros ilustres acompañantes del mundo de la moda en los premios Prix de la revista Marie Claire, se le salió un pecho sin que ésta se diera cuenta mientras el resto de comensales no salía de su asombro. No hace falta más que mirar la cara del joven de su derecha, cuya cara, como reza el dicho popular, es todo un poema.

Tocarse los genitales cuando no estás en casita también puede resultar peligroso. Ahora bien lo sabe Sergio Ramos, quien, seguro que la próxima vez se piensa mejor terminar con cierto picor en cierta zona mientras está en la playa.

Y para situaciones totalmente imprevisibles y que dicen mucho del papel que juega la perspectiva de los fotógrafos la que vivieron Matt Damon y la mujer de Clint Eastwood durante el estreno de ‘Invictus’. Ambos saben que situarse bajo este cartel les hizo parecer tener un pelo a lo afro que nunca se hubieran imaginado.

A pesar de que para muchos de ellos, haberse visto fotografiados en estas situaciones resulte incómodo, incluso doloroso, a otros les ha hecho pasar un buen rato.

Terra Corazón / Kometa