Cultura

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27 de marzo de 2013 • 11:07

El porno se sube a las tablas

Un teatro parisino ofrece estos días una peculiar obra, una escena X.

 

Todo aquel que quiera acercarse al teatro Suçoir y ver una sesión de porno en directo ya puede hacerlo. Allí podrá vivir la experiencia de ver cómo se rueda una película porno. El espectáculo está servido, y no sólo se vive sobre las tablas.

Por 60 euros el público disfruta de un espectáculo porno en vivo, mientras come cuscús y bebe champán.
Foto: Théâtre Suçoir

El año pasado, Jean-Luc, vendedor de periódicos y distribuidor de películas porno se embarcó en esta aventura del “porno en vivo” y ofrecer a los amantes de la noche parisina poder acudir al rodaje de una película X. “Esto no es algo nuevo, pero nadie lo había hecho en París. Quería revivir el concepto y mostrar a la gente cómo funciona. Este espectáculo atrae a mirones curiosos, parejas abiertas a noche más libertinas y a gente del mundo del porno”, dice Jean-Luc al diario francés Libération, que quiere seguir con la iniciativa y ofrecer una representación cada tres semanas.

Él prefiere seguir manteniéndose en la clandestinidad “y evitar problemas con la policía”, asegura, por no se facilita la dirección del local. Si se quiere acudir como espectador basta con llamar a un número de teléfono que aparece en su web.

Los actores representan sobre las tablas, y bajo la atenta mirada del público, distintas escenas X, mientras el equipo de filmación lo graba todo.
Foto: Théâtre Suçoir

Cuando llegan los actores la maestra de ceremonias pide silencio a la sala. El equipo graba la escena, y el público come cuscús y bebe champán mientras contempla el espectáculo. “La entrada, que cuesta 60 euros, te da derecho a pedir uno de los platos que ofrecemos, así como una consumición, pero organizar una sesión así me cuesta unos 2.500 euros”, explica Jean-Luc.

Entre el cuscús, las bromas, las risas en la sala y la decoración, el ambiente es muy divertido emocionante. Con Internet y el porno aficionado la industria X ha sufrido un duro varapalo. ¿será el porno-teatro su futuro?

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