Escapadas y Gastronomía

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Ruta en moto: De Ciudad Rodrigo a Fermoselle

Campo salamantino, ciudades fortificadas, yacimientos milenarios y edificios de vanguardia. Todo esto y mucho más es la propuesta de esta maravillosa ruta en dos ruedas y con el viento de cara.

Foto: Paradores Nacionales
 

El campo charro salmantino, en el límite con las tierras zamoranas, es el principal protagonista de la ruta que os proponemos en esta ocasión. Ciudades fortificadas, grandes extensiones en distancias cortas, yacimientos milenarios junto a edificios de vanguardia…Esta zona de la comunidad castellano-leonesa regala al motorista rincones de soledad y belleza sin igual.

Ciudad Rodrigo marca el inicio de la aventura. En la frontera con Portugal, vale la pena posponer un poco el inicio de la ruta para pasear por su ciudad amurallada, cuyas puertas todavía hoy se utilizan. El castillo y la catedral también acaparan especial interés. El primero, lo mandó construir Enrique II y actualmente forma parte de la red de Paradores Nacionales. Y de la catedral, no podemos dejar de admirar su Pórtico del Perdón, que aglutina más de 400 esculturas románicas y góticas.

Con sabor a tradición

La localidad de Sancti Spiritus, a 24 kilómetros por la A-62 primero y por la E-80 después, nos recibe al motorista con los brazos abiertos. Un trayecto que transcurre por buen asfalto y que invita a disfrutar del aire serrano y de la conducción relajada.

Llama la atención al llegar es la cantidad de asentamientos prehistóricos humanos que se concentran en un puñado de kilómetros. Entre los que pudieron influir en la puebla de Sancti Spíritus, destaca por su proximidad el Abrigo de Camaces, asentamiento neolítico declarado bien de interés cultural en el año 1983.

Próxima parada: La Fuente de San Esteban, a escasos 20 kilómetros. Se trata de un pueblo con costumbres muy arraigadas. Una buena fecha para visitarlo es el 2 de febrero, día en el que se celebran Las Candelas. La tradición dicta que cuatro  jóvenes del pueblo canten a la virgen la canción de Las Candelas ante la expectación y emoción de fuenteños y foráneos.

Salamanca monumental

Foto: Getty Images

Continuando por la A-62 dirección Salamanca, la gran capital charra. Los 57 kilómetros que hay que recorrer hasta llegar a ella transcurren por un paisaje monótono en vegetación y color que nos traslada al lejano y salvaje oeste americano.

Una vez en destino, hay que bajarse de la moto y disfrutar la ciudad a pie. Salamanca es rica en cultura y gastronomía. Pese a que es una ciudad pequeña, tiene monumentos casi en cada esquina y un solo día no basta para descubrirla.

Pero para aquellos que van sin tiempo, tenemos un recorrido corto en distancia, pero intenso en belleza y sabores. Comenzamos en la Plaza Mayor, construida en el S. XVIII, y nos tomamos un café con leche o un vaso de leche fresca en una de las mesas de cualquier café de la plaza. Pero si lo que quieres es darte un capricho mayor, entonces el Restaurante La Hoja 21 (a pocos metros de la plaza) es tu lugar. La carrillera de morucha con salsa cremosa de patata frita es sólo una de las muchas opciones que, seguro, te seducirán.

Foto: Getty Images

Después de llenar el estómago, nos encaminamos hacia la Catedral Vieja y la Catedral Nueva. No sin antes detenernos delante de la Casa de las Conchas, uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad y que en la actualidad alberga una galería de arte y una biblioteca. Y tal y como dicta la tradición, el breve recorrido hay que finalizarlo en la fachada plateresca de la Universidad de Salamanca, de inicios del siglo XVI. Se trata de una deliciosa obra que no sólo suscita la admiración de los amantes del arte, sino que atrae las miradas de los curiosos, que no quieren dejar de examinarla hasta que hallan la rana.

Nos despedimos de Salamanca y volvemos a la moto para buscar un buen alojamiento en el que pasar la noche y recuperarse del esfuerzo realizado durante todo el día. Una magnífica elección para relajarse es el Wine Hotel Hacienda Zorita, en Valverdón. Situado a solo 12 kilómetros de Salamanca y a orillas del río Tormes, la hacienda es un antiguo convento dominico, famoso porque en él descansó Cristóbal Colón antes de partir hacia America. Su restaurante, dirigido por Sergi Arola, el wine spa, así como los tratamientos de vinoterapia y el balneario justifican la elección de este destino.

Con energías renovadas

Después de disfrutar de un buen masaje, encaramos la última parte de la ruta, la que nos llevará hasta Fermoselle, a 80 kilómetros. De camino, recomendamos hacer una pequeña parada en Villarino. Esta pequeña localidad es conocida por el gran salto del mismo nombre, una obra de ingeniería hidráulica de gran importancia.

Volvemos a la moto para seguir con nuestra ruta y llegar a nuestro destino, Fermoselle.  Ya sólo nos queda recorrer sus estrechas y empinadas calles, disfrutar de su arquitectura popular bien conservada -aún mantiene en pie parte de su recinto amurallado- y visitar las portadas románicas de la iglesia de la Asunción.

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