
A finales de mes Amy Winehouse hubiera cumplido 29 años. Su familia y amigos más cercanos, aquellos que la acompañaron en sus inicios no la olvidan, y muchos parece que quieren seguir sacando rentabilidad de la cantante.
Su padre, Mitch, concede una entrevista a la revista Vanity Fair en la que habla del libro que ha escrito sobre su hija, y que todavía no se ha publicado en España. Habla de sus adicciones, del infierno por el que pasaron, de sus últimos meses… Lo hace en un bar londinense en el que Amy tocaba en sus inicios. En el Jazz After Dark, en pleno Soho. Y allí también habla Sam Shaker, el dueño, que asegura que a Amy “le encantaba comer la tortilla de patata de Mercadona”, que él solía traer de su casa en la costa española.
Así que además de su afición a la bebida y a las sustancias peligrosas Amy era una auténtica fan de la tortilla de patatas.
