
¿Os acordáis de Emma Bunton? Esa Spice Girl ultra rubia con aires de osito de peluche tamaño natural. Pues a pesar de sus cándidas e inofensivas apariencias, hace unos días montó un bochornoso espectáculo cuando intentó encenderse un cigarrillo en el Mahiki Nightclub ubicado en Londres.
¿Por qué cuando uno pasa del anonimato más absoluto a convertirse en una estrella mediática, de repente se cree con todo el derecho a situarse por encima de las leyes y a disfrutar de privilegios a los que, nosotros simples mortales, jamás podríamos acceder?
El caso es que la “artista” de 33 años apareció en el local sin avisar con antelación, poniendo en apuros a los camareros, obligados a encontrarle una mesa libre. Pero ese favor no resultó ser suficiente… Porque aunque esté totalmente prohibido fumar en ese establecimiento (uno de los favoritos de los príncipes Williams y Harry) ella se puso histérica y pidió poder hablar con uno de los encargados cuando le impidieron encenderse un pitillo.
Según un testigo:
“El encargado salió a dar la cara y educadamente le explicó que el club lleva una política sin humo. Añadió además que ni siquiera hacen excepciones para los príncipes.”
¿Pero de qué sirve ser cortés con ese tipo de personas endiosadas y egoístas sólo con ojos para ellas mismas? La próxima vez que la dejen encender el cigarrillo… entonces se levantará uno y, tras una breve discusión, se lo quitará de las manos para clavárselo en el ojo. Así aprenderá…







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