
A pesar de tener un apellido artístico tan ‘amoroso’, nadie en 2010 podría pensar que un esperpento de la talla de Cortney Love un día pudo llegar a ser bastante deseada por toda la comunidad de ‘indies’ y alternativos de los noventa. Para bien o para mal y después de todas las lamentables anécdotas protagonizadas con su ex,Kurt Cobain (líder de Nirvana), Courtney es (más bien, fue) una gran estrella del rock y eso siempre generará el deseo de algún sector del público, le pese a quien le pese.
Lejos quedan los tiempos en los que la rubia rockera podía elegir sus presas, de hecho, sus ‘affaires’ con Billy Corgan (líder de The Smashing Pumpkins) o Eddie Spaghetti (cantante de Supersuckers) son conocidos por todos de sobra, pero a día de hoy Courtney está arruinada, demacrada (algo así como una Belén Esteban a la americana) y, observando alguna de sus más recientes fotografias podemos darnos cuenta de que tiene más que ver con una muñeca hinchable de 30 euros que con el género humano, Aun así ella sigue sin aceptar que se ha convertido en un ‘juguete roto’.
Hace poco confesaba que alguien del entorno del diseñador Karl Lagerfeld le recomendó que si quería tener sexo con más frecuencia no debía de llevar ‘looks’ tan extravagantes y esto incluía, por supuesto, las extensiones capilares que tanto le gustan a la artista. Tras este sabio consejo estético, parece que se dio cuenta de que estar ‘de secano’ no estaba tan bien como ella pensaba y por eso obedeció inmediatamente.
Lo cierto es que habría que tener bastante estómago para tener sexo con alguien como Courtney Love, pero si encima está llena de ‘artificialadas’ esta aversión se multiplica automáticamente por 10.





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