actualizado a las 23:12

Pony Bravo, ese peculiar rock andaluz

Los sevillanos Pony Bravo la 'arman' en el FIB Foto: Gabriel Pecot / Terra
Los sevillanos Pony Bravo la 'arman' en el FIB
Foto: Gabriel Pecot / Terra
 

A Pony Bravo le hace falta poca ayuda para demostrar que son una de las mejores bandas de la escena nacional. Tras el estreno del escenario Maravillas por parte de Los Tiki Phantoms, le tocó el turno a los sevillanos. La banda, autogestionada y que publica sus discos con copyleft, ha conseguido en poco más de cinco años editar dos álbumes como Si bajo de espalda no me da miedo y Un gramo de Fe, que se introducen en una mezcla de estilos capaz de unir el krautrock de Can con el rock andaluz de Triana.

Comenzaron sobre las 20:15 y el público escaseaba. No importó. Los de Sevilla arrancaron con La voz del hacha, una de las grandes canciones que componen ese segundo álbum que fue un éxito de crítica. Sin apenas descanso, Pablo Peña –cantante de Fiera, la otra banda de los sevillanos- cambió el bombo y la guitarra por el bajo  y sonó El piloto automático  de su álbum debut y Super-broker, una crítica en toda regla al sistema financiero que Peña quiso dedicar a los mineros.

Uno de los grandes momentos que el directo brindó fue la llegada de Noche de setas, una de las canciones bandera de los sevillanos. Cuando se iniciaron los primeros acordes de Fullero, corte que abraza la psicodelia, comenzaron a caer algunas gotas que no impidieron la llegada de La rave de Dios y su azote a las religiones. Pony Bravo no dejó títere con cabeza con la interpretación de China da miedo o Mi DNI, puñetazo en la cara a todo el mundillo musical español  del que se muestran tan contrarios.

Terra