El pasado mes de julio la estrella del soul Amy Winehouse murió trágicamente por una intoxicación etílica accidental a pesar de encontrarse en un momento en el que había conseguido combatir su adicción a las drogas y se esforzaba en dejar también aparcado el alcohol con la ayuda de su pareja, Reg Traviss.
El recuerdo de su muerte en tan trascendente momento de su vida apenó enormemente a su padre. "Es cierto que bebía para olvidar. Pero no sé de qué intentaba escapar. Tenía un novio maravilloso y una relación perfecta con la familia", declaró Mitch Winehouse.
"De sus últimas seis semanas de vida, cinco y media no las pasó bebiendo. Sus últimos 18 meses fueron los mejores de su vida. Antes de su muerte, todo estaba yendo bien", añadió el padre de Amy.
Mitch también recordó cómo su hija estuvo a punto de morir hace cuatro años por una reacción adversa al Temazepam. "Amy pudo haber muerto hace cuatro años. Tuvo un problema y, por pura casualidad, entré en su habitación cinco minutos después de que alguien hubiera estado viendo qué tal estaba. Si no hubiera estado ahí, habría muerto", declaró al periódico 'The Guardian'.
"De alguna manera, Amy había salido ya de ese mundo. Llevaba tres años fuera de las drogas. Y eso es lo que hace especialmente trágica su muerte. Lo estaba haciendo realmente bien", concluyó el padre de la cantante.
El libro -escrito por Mitch- 'Amy, My Daughter', ayudará a recaudar fondos con su venta que irán destinados a la fundación que lleva el nombre de la artista y que el padre de la estrella creó después de la muerte de su hija para ayudar a otros jóvenes.








Terra Música