publicidad
28 de febrero de 2013 • 19:52

Scherer, un "papable" brasileño con iPhone ante la ofensiva evangélica

El cardenal brasileño Odilo Scherer voló esta semana a Roma para asistir al cónclave que elegirá al sucesor del Papa Benedicto XVI. Y sus fieles rezan para que no regrese. En la imagen, el arzobispo de Sao Paulo Odilo Scherer posa junto a fotografías del papa Benedicto XVI y sí mismo en Sao Paulo, el 19 de febrero de 2013.
Foto: Nacho Doce / Reuters
 

El cardenal brasileño Odilo Scherer voló esta semana a Roma para asistir al cónclave que elegirá al sucesor del Papa Benedicto XVI. Y sus fieles rezan para que no regrese.

En Brasil, la nación con más católicos del planeta, muchos sueñan con ver el próximo mes al arzobispo de São Paulo emerger de blanco en el balcón de la basílica de San Pedro, convertido en el primer Papa latinoamericano.

El cardenal de 63 años que habla de política y gasta bromas en su cuenta de Twitter es, dicen sus fieles, un candidato ideal para sacar a la Iglesia católica de la crisis y renovarla.

"Que nadie espere cosas espectaculares", advirtió el domingo en su última misa antes de embarcar para Roma. "No imaginemos que la elección del Papa sea una cuestión de políticas humanas", agregó.

Pero como pastor de uno de los mayores rebaños católicos del mundo, varios observadores colocan a Scherer entre los candidatos para suceder a Benedicto XVI, que renuncia el jueves por razones de edad tras un breve pontificado sacudido por intrigas y escándalos.

"Sería buenísimo para Brasil", dijo Ruth de Souza, de 67 años, a la salida de la Catedral da Sé del centro de São Paulo. "Los católicos estamos siendo muy presionados por las iglesias evangélicas", añadió.

Las iglesias en América Latina, históricamente un bastión del catolicismo, se han ido vaciando durante los últimos años debido a la deserción de fieles a los cultos evangélicos.

Y Brasil es uno de los principales campos de batalla en la disputa de almas, junto con los escándalos de abusos sexuales, uno de los mayores desafíos del próximo Papa.

La población católica del país mermó de 73,6 por ciento en 2000 hasta un 64,6 por ciento según el censo de 2010. En la misma década, el porcentaje de evangélicos creció de 15,4 a 22,2 por ciento.

Scherer lo sabe. Su exhortación a redoblar la fe retumbó el domingo una catedral con la mitad de los bancos vacíos y la otra ocupada sobre todo por mujeres y viejos.

"Un Papa brasileño ayudaría mucho a la evangelización de América Latina", dijo Valeriano Costa, director de la Facultad de Teología de la Pontifícia Universidade Católica de São Paulo. "Daría a Iglesia una visión juvenil, otra mentalidad", sostuvo.

"Scherer tiene capacidad de asumir un pontificado. Pero no sé si los cardenales están maduros para tomar una decisión así", añadió.

La matemática, al menos, está en su contra: a pesar de tener un 50 por ciento de los católicos del planeta, América Latina contará sólo con 19 cardenales con derecho a voto en el cónclave o un 16 por ciento del total.

Un 52 por ciento de los cardenales que se encerrarán el próximo mes en la Capilla Sixtina para escoger al próximo Papa son europeos, que llevan al menos 15 siglos eligiéndose entre ellos.

DIFÍCIL DE ETIQUETAR

Los analistas tienen dificultades para etiquetar a Scherer.

Conservador en asuntos como las uniones de personas del mismo sexo, el aborto o las investigaciones con células madre, al cardenal brasileño se le ve como un religioso moderno y conectado con la realidad social de Brasil.

Scherer, que a menudo se desplaza en metro y usa un iPhone 4S, tiene además buen sentido del humor. Atrapado recientemente en uno de los atascos que martirizan diariamente a sus fieles, tuiteó desde su cuenta @DomOdiloScherer: "Espero que el camino al cielo esté aún más congestionado que el de São Paulo".

El cardenal defiende la participación de los católicos en la política y no rehuye a la polémica. El año pasado entró en una áspera discusión con un candidato a la alcaldía de Sao Paulo respaldado por los evangélicos, hasta el punto de que un diario bromeó que "Don Odilo sería su principal rival".

Hijo de inmigrantes alemanes instalados en el sur de Brasil, Scherer hizo una carrera meteórica dentro de la Iglesia hasta llegar a cardenal en 2007 con 58 años, uno de los más jóvenes de la historia moderna de la Iglesia.

Sus colaboradores dicen que es pragmático y articulador de consensos, algo que podría ayudarlo a poner orden la Iglesia zarandeada por escándalos y traiciones.

Además conoce los vericuetos de la Curia Romana, donde trabajó durante años en la Congregación para los Obispos y -dicen- conserva amigos influyentes.

Una señal de que está destinado a cosas grandes, según observadores del Vaticano, es que fue designado por Benedicto XVI para integrar dos grupos de elite: un nuevo consejo para promover la evangelización y una comisión para supervisar el Instituto para las Obras de Religión, el banco del Vaticano bajo sospechas de irregularidades financieras.

/Por Esteban Israel/

Reuters en español Reuters - Esta publicación incluye información y datos que son de propiedad intelectual de Reuters. Queda expresamente prohibido su uso o el de su nombre sin la previa autorización de Reuters. Reservados todos los derechos.